No te preocupes
si no te salen las palabras,
no intentes forzar la situación.
No te preocupes
si solo se te ocurre decirme
que me quieres,
a mi me pasa igual.
No abuses de las palabras,
pues con un simple gesto
puedes decírmelo
todo.
No te preocupes
si el silencio nos invade,
en ese momento los sonidos
dejarán de distraernos.
No te preocupes
si la luz se apaga,
podemos usar nuestro tacto
e imaginación para vernos.
No te desesperes
si empiezo a olerte,
quiero captar cada uno
de los aromas que
tu cuerpo desprende.
No te asustes
si empiezo a besar
todo tu precioso cuerpo,
es lo último que necesito
para terminar de recrearte
en mi mente.
Aunque no haya luz,
puedo sentir cuando sonríes,
cuando cierras los ojos.
Siento tus suaves manos
acariciar mi pecho,
mi cara y mi espalda
convirtiéndose cada roce
en un peldaño más al paraíso.
Y ahí una vez más
en tu regazo,
podría permanecer
hasta que mis días acabasen,
sabiendo que siempre
estaré bajo tu calor
y tu bajo el mío.
Sabiendo que aunque tus brazos
simplemente me rodeen,
están protegiéndome
con la mayor fuerza del universo.
Sé que esto no es normal,
lo que siento estando a tu lado
es algo sobrehumano.
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