miércoles, 19 de noviembre de 2014

Plano

Si me cortas, 
claro que sangro.
Si me besas,
ya sabes que lloro.
Que todas la emociones
van acompañadas 
de lo que somos.
Agua.

El viento trae
cada una de tus palabras.
Las pasea entre mi pelo
como diente de león.
Cuidadosamente.
Polinizando mi boca
con tu cálido aliento.

El fuego nos habita.
Cada tiriteo de tu piel
y de aún más adentro.
Siempre queman tus brasas.
Esa irradiación de energía
que nos hace parecer
vivos. Con alma.

Lo visible, sin embargo,
pertenece a las criaturas
que habitamos el universo.
Cantera y mineral.
Pico y cincel.
La dura roca 
que nos mantiene
relativamente inmóviles.

Lo real y lo místico
subyacen bajo el éter.
En un mismo plano.
Allá nada es tangible
y todo se siente.
Se siente porque creemos
y no porque exista realmente.

martes, 18 de noviembre de 2014

Nada más

No te preocupes
si no te salen las palabras,
no intentes forzar la situación. 

No te preocupes 
si solo se te ocurre decirme 
que me quieres, 
a mi me pasa igual.

No abuses de las palabras,
pues con un simple gesto
puedes decírmelo
todo.

No te preocupes
si el silencio nos invade,
en ese momento los sonidos
dejarán de distraernos. 

No te preocupes
si la luz se apaga,
podemos usar nuestro tacto 
e imaginación para vernos.

No te desesperes
si empiezo a olerte,
quiero captar cada uno
de los aromas que 
tu cuerpo desprende. 

No te asustes
si empiezo a besar 
todo tu precioso cuerpo,
es lo último que necesito
para terminar de recrearte
en mi mente. 

Aunque no haya luz,
puedo sentir cuando sonríes,
cuando cierras los ojos. 
Siento tus suaves manos 
acariciar mi pecho,
mi cara y mi espalda
convirtiéndose cada roce
en un peldaño más al paraíso.

Y ahí una vez más 
en tu regazo,
podría permanecer
hasta que mis días acabasen,
sabiendo que siempre 
estaré bajo tu calor 
y tu bajo el mío. 

Sabiendo que aunque tus brazos
simplemente me rodeen, 
están protegiéndome 
con la mayor fuerza del universo. 

Sé que esto no es normal,
lo que siento estando a tu lado
es algo sobrehumano.